Archivo para abril 2012

Instruir sin educar

25 abril 2012

El otro día, tuve una conversación sobre la calidad de la educación pública. Recordamos entonces las palabras de Doña Esperanza Aguirre, ferviente defensora del Moonwalk Social, que recordaba a los profesores que su deber era el de instruir a los alumnos, nunca educarlos, que eso es cosa de la familia de cada uno.

Espe Aguirre Saludo

¡Hostias, que salgo en Periscópicos! ¡Hola a todos!

Ojo, que la cosa no suena a burrada ni mucho menos. Parece lógico, pensado por encima, que un niño va al colegio a a aprender ciencia, artes, letras, idiomas… y que es en su casa donde los padres han de enseñarles ética, valores, normas de conducta cívica (y religión, si se tercia, aunque fijo que la Señora Aguirre no iba por aquí)…

Esto me trajo a la mente una historia: Estando yo en 5º curso de primaria, tuve la suerte de caer en clase de un gran profesor. Él prefería ser llamado “Maestro”, pues esa era su titulación y así se sentía él. Era uno de estos profesores que disfrutan con su trabajo, que sabía que los niños no son adultos pero tampoco gilipollas, pues recordaba que él fue uno un día.

Ocurrió que nos entregó corregidos unos deberes o tal vez unos exámenes para que viésemos nuestros errores y comprobásemos si había cometido algún fallo en la corrección. Tras unas preguntas, ya cuando recogía de vuelta los exámenes, uno de mis compañeros se levantó para advertirle que, en efecto, su nota estaba mal sumada. Sólo que lo estaba hacia arriba, vamos, que le correspondía menos nota.

El maestro sonrió y felicitó efusivamente al chaval. Describió su comportamiento como una demostración de honradez y sinceridad y lo puso como ejemplo ante todos nosotros: Tratar de ser justos aunque ese comportamiento nos perjudique en cierta medida. Para él era una excelente noticia que un niño de 9 años tuviese unos valores tan elevados.

La cosa no se quedó ahí. Una vez descubierto el error, parece lógico que debía bajarle su nota, pero el maestro decidió premiar al alumno bajándole sólo parte de esa nota. Supongo que quería evitarnos la sensación de que las buenas acciones no siempre son premiadas, de animarnos a arriesgarnos, pues la gente valora a las buenas personas.

Tzara

T. Tzara no tuvo un buen maestro salió dadaísta, que no tiene cura

Años más tarde, viví una situació similar. Era ya 2º de ESO y ya no había la figura del “Maestro”, sólo profesores de cada una de las asiganturas. Al comprobar nuestros fallos en los exámenes, otro compañero tuvo el atrevimiento de decirle al profesor que su nota estaba mal sumada, que le correspondía menos.

El profesor no comprendía lo que estaba pasando. No se me hace raro pensar que nunca en la vida se hubiese visto en esa situación. Se quiso cerciorar de lo que oía “Pero ¿Me estás diciendo que te baje la nota?”. El alumno no contestó con un sí rotundo. Encogió los hombros como diciendo “usted me dirá”. El profesor, con dos pelotas, le soltó: “¿Tu eres tonto o qué?”

El atronador descojone de la clase, en el que vergonzosamente he de incluirme, al oír aquella frase de un profesor, fue como una bofetada al alumno, que seguía allí, de pie, imagino que muriéndose de vergüenza y cagándose en la puta madre que parió a sus principios. Y sin embargo, el tío aun sacó valor para contestar tristemente “Tonto no, honesto”, aunque nadie le hizo ni puto caso.

Quiero ser lo más justo posible: El profesor no era ningún hijo de puta. Es más, normalmente era un tipo amable y para nada arisco. Pero ¿arregla esto algo? Yo creo que lo hace aun más terrible, el hecho de que una buena persona considere ese comportamiento una tontería. Pero tal vez por esta razón, recapacitó un poco: Se dió cuenta de que había afeado públicamente un comportamiento que, aunque ingenuo en su opinión, era loable.

Le dijo que le daba rabia, pero debía bajarle la nota. Si bien es cierto que el alumno aprobaba de sobra con esos puntos o sin ellos, eso debe joder. El profesor no le dijo explícitamente “La próxima vez no digas nada”, pero estoy seguro de que el alumno sacó esa conclusión por sí sólo. No sólo él, el resto de la clase también se callarían este tipo de cosas cuando le sucediesen o, de lo contrario, perderían la nota y serían públicamente ridiculizados. Yo tuve la suerte de poder contrastar aquello con lo aprendido unos años antes, pero no así todos los demás.

Mi pregunta ahora es ¿Se han extralimitado estos profesores? Desde luego, lo que hizo el primero fue educarnos en unos valores que, en mi opinión, ni están anticuados, ni son absurdos. Lo que hizo el segundo fue una gañada que no hace más que fomentar la pillería, cosa de la que andamos sobrados, pero aun así fue condicionante de parte de nuestra educación.

No se extralimitan, sólo reaccionan ante cosas que pasan en el aula. Un alumno está bajo la tutela de un maestro ¿cuanto? ¿6 horas diarias? Más si come en un comedor escolar. Pensar que un profesor se puede limitar a enseñar la materia sin ser responsable de su educación durante todo ese tiempo es de una ingenuidad (o ignorancia) brutal y habría que plantearse si no intencionada.

Tampoco quiero decir que esto sea mágico: A día de hoy veo un fallo de corrección en mi favor en un examen y me lo callo, pero al menos sé que no estoy actuando correctamente y no me siento orgulloso. Y si alguien tomase la decisión de hacer lo contrario, merecería mi aplauso, al igual que el político que puede robar y no lo hace, que el jugador que puede simular un penalty y decide no hacerlo, aunque su equipo pierda.

Igual es un poco extremista, pero los comportamientos del segundo profesor, vistos a diario en diversoso ámbitos, como se ven ¿No darán como fruto gente que vote a “Tal corrupto” porque “yo hubiese hecho lo mismo”? Y no me invento nada, que de esta peña hay a miles.

Fabra

No soy corrupto ¡es que me tocó la lotería un par de veces!

Por supuesto que la educación comienza en casa, en la familia. Por supuesto que hay que diferenciar entre educar y adoctrinar. Coincido en que hay padres que llevan a sus hijos al colegio como quien manda a un perro a la perrera y que se las arreglen allí, y sí, eso es censurable. Pero hablar de que los profesores enseñen sin educar a los niños es hablar de que los comerciales vendan sin hablar con el cliente, los médicos reconozcan sin tocar al paciente o bailar en la discoteca sin que te toque el de al lado. Imposible.

España contra Argentina (una guerra-cachondeo que aun no pasó)

16 abril 2012

En abril del año 2012, el Gobierno Argentino de la Presidenta Cristina Fernández decretó la nacionalización de YPF, petrolera argentina, otrora nacional. Esto suponía la expropiación de la misma a Repsol, petrolera española con un extraño empeño en patrocinar la información meteorológica que se había hecho con la totalidad de la empresa en los años 90.

Esto desató la ira del Gobierno de España de Mariano Rajoy, que ya le iban las cosas mal de cojones como para que se hundiese una de las empresas que mantenía el ibex35 por encima de la linea del bochorno. A los tensos debates en la ONU en los que se utilizaron las palabras “deleznable”, “execrable” e “intolerable”, le sucedió otro en los que se utilizaron “Hijaputa”, “la concha que te recontraputatrajo”, “CR7 es mejor que Messi” y “Vení si tenés cojones”. Luego, una guerra de Trending Topics tuiteros de corte bélico y ultranacionalista como #guerraaEspaña, #comienzalareconquista o #elgatoalaguaintereconomia. Finalmente, ambos países se declararon la guerra.

Los españoles se alistaron masivamente gracias a que no tenían otra cosa que hacer, dado que estaban todos en el paro viviendo con sus padres. Además, el aparato propagandístico gubernamental funcionó a la perfección: Desde el diario AS, se “descubría” que la AFA estaba detrás del sinfín de errores arbitrales contra el Real Madrid. La sed de venganza se apoderó de los aficionados (de Karanka en especial).

En seguida, el Gobierno Español consiguió reunir un gran ejército que concentró en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra) para partir en las lanchas planeadoras pilotadas por el I Batallón de Narcotraficantes Gallegos. Otras divisiones salieron de los aeropuertos gallegos de Peinador, Alvedro y Lavacolla ante el júbilo del presidente de la Xunta que exclamó: “¿Vedes como ao final era útil manter 3 aeroportos separados só por unha hora de autopista?”

La Unión Europea se alineó de lado Español hasta el punto de que Reino Unido ofreció sus bases en las Malvinas. España rechazó esa ayuda, en parte porque el ofrecimiento fue en Inglés y como los políticos españoles no pasaban del “Guán chu zri”, “Black is black” y “Very cheap sagría paela”, pasaron de todo.

El Ejército Argentino, profesional y bien equipado, estaba preparado para repeler una agresión normal. Pero los altos mandos españoles, que recibían el nombre de “Generales de la Ley de Amnistía”, realizaron una de las más inteligentes maniobras bélicas de la historia: El Despiste-blitzkrieg.

Así, los primeros en desembarcar en tierra argentina fueron la Familia Real. El ejército rival no daba crédito viendo un grupo de monguers disparandose entre ellos con armas de caza mientras felicitaban la Navidad y, llenos de orgullo y satisfacción, buscaban algún oso ebrio al que acertar. Los Argentinos se partieron la goma con esas muestras de campechanismo.

En cuanto bajaron la guardia, una división de Ertzainas, con licencia para matar y al servicio del Lehendakari, apareció para coser a pelotazos de goma a los pobres argentinos. Bien coordinados con los vascos, hizo acto de presencia una columna de Mossos d´Esquadra, por si había alguno que no fuese armado, que cargaron al grito de “Malditos argentinos perroflautas que no dejáis al Barça celebrar la Champions”, acción que le valió la medalla al mérito nacional al comandante Felip Puig.

En los meses posteriores, los argentinos consiguieron reagruparse. Sin embargo, sufrieron muchas bajas ya que al estar el Ejército Español compuesto en gran parte por latinoamericanos, nunca sabían a quien cojones dispararle. Y poco a poco, España se hizo con el control del país, sitiando la ciudad de Buenos Aires, último bastión argentino. Ahí la guerra se estancó un poco.

No menos importante estaba siendo el trabajo en la retaguardia: En España, las señoras mayores de 50 años fueron engañadas con cursillos de tricotaje que en realidad eran talleres para la producción armamentística. La cadena Tele5 fue intervenida y solo se emitía en dichos talleres. Así, conseguieron “obreras voluntarias” obligadas a ir si querían ver Sálvame. Nunca hubo falta de munición en las filas ibéricas.

En cuanto al sitio de Buenos Aires, los españoles aplicaron un crudo bloqueo de víveres: La Guardia Civil, comandada por Ginés “El Sheriff de Coslada” patrullaba las carreteras con borrachómetros trucados para retener los camiones de suministros. También se contó con un heróico grupo de lanceros de Tordesillas que, a cualquier animal comestible que intentase entrar en la ciudad, o bien le clavaban sus picas o, si era domingo, lo lanzaban desde un campanario. Además, por las televisones no paraba de salir propaganda española y capítulos de Los Simpsons doblados al castellano, para minar la moral argentina.

Poco a poco el hambre empezó a hacer mella en el bando argentino, no así al cuerpo de élite español “Pelotón de los que cobran el sueldo mínimo interprofesional”, que, acostumbrados a pasar hambre y a trabajar unas 14 horas al día, rompieron el cerco y entraron en la ciudad. La batalla por Buenos Aires se libró calle a calle.

Casi sin armas, los valientes argentinos lucharon cuerpo a cuerpo contra los invasores. Sin embargo, no eran rivales para un ejército instruído en la lucha por los vídeos de youtube de John Cobra y el Batu. La esperanza argentina fue destruida de un “Golpe Fosters”. La bandera rojigualda ondeaba ya en Buenos Aires… una con el águila porque según los mandos “no había otra a mano”.

Se celebró la victoria con todo tipo de fastos: Desde una misa con la presencia del Papa hasta una carrera a lo Ben-Hur entre Farruquito y Ortega Cano, pasando por el nuevo deporte nacional español: El tiro al licenciado.

Argentina pasó a formar parte de Extremadura, que hacer una nueva autonomía salía muy caro y Argentina no tenía dialecto propio ni “mierdas en plan Cataluña” así que no hacía falta. Además, como dijo el gobierno: “Un imperio descentralizado no es serio”

Si bien poco duró este segundo Imperio Español, ya que medio año después, empezaron a tocar los cojones a Reino Unido con “Las malvinas españolas” y perdieron el apoyo internacional. Seguidamente, Francia acusó a España de haber ganado la guerra dopados y el pueblo se alzó en armas contra el ultraje de los franceses, quienes derrotaron totalmente al “imperio”.

Consecuencias de la guerra:

– Más de 2 millones de personas perdieron la vida. El FMI se puso muy contento porque ya se estaba empezando a preocupar, que la peña vivía demasiados años.
– YPF volvió a ser de España… bueno, de España no, de los accionistas de Repsol… cuya pasta estaba en paraísos fiscales… vamos, que España no vio un duro.
– El mundo hizo un pacto de desarme nuclear: Lanzaron todas las bombas sobre España tras la evacuación de Portugal.