Instruir sin educar

El otro día, tuve una conversación sobre la calidad de la educación pública. Recordamos entonces las palabras de Doña Esperanza Aguirre, ferviente defensora del Moonwalk Social, que recordaba a los profesores que su deber era el de instruir a los alumnos, nunca educarlos, que eso es cosa de la familia de cada uno.

Espe Aguirre Saludo

¡Hostias, que salgo en Periscópicos! ¡Hola a todos!

Ojo, que la cosa no suena a burrada ni mucho menos. Parece lógico, pensado por encima, que un niño va al colegio a a aprender ciencia, artes, letras, idiomas… y que es en su casa donde los padres han de enseñarles ética, valores, normas de conducta cívica (y religión, si se tercia, aunque fijo que la Señora Aguirre no iba por aquí)…

Esto me trajo a la mente una historia: Estando yo en 5º curso de primaria, tuve la suerte de caer en clase de un gran profesor. Él prefería ser llamado “Maestro”, pues esa era su titulación y así se sentía él. Era uno de estos profesores que disfrutan con su trabajo, que sabía que los niños no son adultos pero tampoco gilipollas, pues recordaba que él fue uno un día.

Ocurrió que nos entregó corregidos unos deberes o tal vez unos exámenes para que viésemos nuestros errores y comprobásemos si había cometido algún fallo en la corrección. Tras unas preguntas, ya cuando recogía de vuelta los exámenes, uno de mis compañeros se levantó para advertirle que, en efecto, su nota estaba mal sumada. Sólo que lo estaba hacia arriba, vamos, que le correspondía menos nota.

El maestro sonrió y felicitó efusivamente al chaval. Describió su comportamiento como una demostración de honradez y sinceridad y lo puso como ejemplo ante todos nosotros: Tratar de ser justos aunque ese comportamiento nos perjudique en cierta medida. Para él era una excelente noticia que un niño de 9 años tuviese unos valores tan elevados.

La cosa no se quedó ahí. Una vez descubierto el error, parece lógico que debía bajarle su nota, pero el maestro decidió premiar al alumno bajándole sólo parte de esa nota. Supongo que quería evitarnos la sensación de que las buenas acciones no siempre son premiadas, de animarnos a arriesgarnos, pues la gente valora a las buenas personas.

Tzara

T. Tzara no tuvo un buen maestro salió dadaísta, que no tiene cura

Años más tarde, viví una situació similar. Era ya 2º de ESO y ya no había la figura del “Maestro”, sólo profesores de cada una de las asiganturas. Al comprobar nuestros fallos en los exámenes, otro compañero tuvo el atrevimiento de decirle al profesor que su nota estaba mal sumada, que le correspondía menos.

El profesor no comprendía lo que estaba pasando. No se me hace raro pensar que nunca en la vida se hubiese visto en esa situación. Se quiso cerciorar de lo que oía “Pero ¿Me estás diciendo que te baje la nota?”. El alumno no contestó con un sí rotundo. Encogió los hombros como diciendo “usted me dirá”. El profesor, con dos pelotas, le soltó: “¿Tu eres tonto o qué?”

El atronador descojone de la clase, en el que vergonzosamente he de incluirme, al oír aquella frase de un profesor, fue como una bofetada al alumno, que seguía allí, de pie, imagino que muriéndose de vergüenza y cagándose en la puta madre que parió a sus principios. Y sin embargo, el tío aun sacó valor para contestar tristemente “Tonto no, honesto”, aunque nadie le hizo ni puto caso.

Quiero ser lo más justo posible: El profesor no era ningún hijo de puta. Es más, normalmente era un tipo amable y para nada arisco. Pero ¿arregla esto algo? Yo creo que lo hace aun más terrible, el hecho de que una buena persona considere ese comportamiento una tontería. Pero tal vez por esta razón, recapacitó un poco: Se dió cuenta de que había afeado públicamente un comportamiento que, aunque ingenuo en su opinión, era loable.

Le dijo que le daba rabia, pero debía bajarle la nota. Si bien es cierto que el alumno aprobaba de sobra con esos puntos o sin ellos, eso debe joder. El profesor no le dijo explícitamente “La próxima vez no digas nada”, pero estoy seguro de que el alumno sacó esa conclusión por sí sólo. No sólo él, el resto de la clase también se callarían este tipo de cosas cuando le sucediesen o, de lo contrario, perderían la nota y serían públicamente ridiculizados. Yo tuve la suerte de poder contrastar aquello con lo aprendido unos años antes, pero no así todos los demás.

Mi pregunta ahora es ¿Se han extralimitado estos profesores? Desde luego, lo que hizo el primero fue educarnos en unos valores que, en mi opinión, ni están anticuados, ni son absurdos. Lo que hizo el segundo fue una gañada que no hace más que fomentar la pillería, cosa de la que andamos sobrados, pero aun así fue condicionante de parte de nuestra educación.

No se extralimitan, sólo reaccionan ante cosas que pasan en el aula. Un alumno está bajo la tutela de un maestro ¿cuanto? ¿6 horas diarias? Más si come en un comedor escolar. Pensar que un profesor se puede limitar a enseñar la materia sin ser responsable de su educación durante todo ese tiempo es de una ingenuidad (o ignorancia) brutal y habría que plantearse si no intencionada.

Tampoco quiero decir que esto sea mágico: A día de hoy veo un fallo de corrección en mi favor en un examen y me lo callo, pero al menos sé que no estoy actuando correctamente y no me siento orgulloso. Y si alguien tomase la decisión de hacer lo contrario, merecería mi aplauso, al igual que el político que puede robar y no lo hace, que el jugador que puede simular un penalty y decide no hacerlo, aunque su equipo pierda.

Igual es un poco extremista, pero los comportamientos del segundo profesor, vistos a diario en diversoso ámbitos, como se ven ¿No darán como fruto gente que vote a “Tal corrupto” porque “yo hubiese hecho lo mismo”? Y no me invento nada, que de esta peña hay a miles.

Fabra

No soy corrupto ¡es que me tocó la lotería un par de veces!

Por supuesto que la educación comienza en casa, en la familia. Por supuesto que hay que diferenciar entre educar y adoctrinar. Coincido en que hay padres que llevan a sus hijos al colegio como quien manda a un perro a la perrera y que se las arreglen allí, y sí, eso es censurable. Pero hablar de que los profesores enseñen sin educar a los niños es hablar de que los comerciales vendan sin hablar con el cliente, los médicos reconozcan sin tocar al paciente o bailar en la discoteca sin que te toque el de al lado. Imposible.

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6 comentarios en “Instruir sin educar”

  1. Javi Says:

    “¿No darán como fruto gente que vote a “Tal corrupto” porque “yo hubiese hecho lo mismo”? Y no me invento nada, que de esta peña hay a miles.”

    Mientras iba leyendo el comentario, estaba precisamente pensando en esto que has puesto (antes de leerlo, claro).

    Yo nunca he tenido la ocasión de enfrentarme a lo de que un profesor sumase mal mi nota… Aun así, pienso que hubiera actuado con honradez y hubiera admitido el error, a pesar de perjudicarme… Probablemente, el que no me conozca, podria pensar que me estoy echando un farol pero yo soy de los que prefieren decir la verdad y acarrear las consecuencias algo que, generalmente, me acarrea bastantes problemas con los demás, pero no conmigo mismo…

    El problema es que en este pais se nos educa para el “aprovecha”. Ejemplos? los que quieras! ¿Eres un corrupto que ha defraudado millones a hacienda? No te preocupes, paga un 10% y todos tan amigos!! con casos como estos ¿como podemos aprender las ventajas de ser honestos y sinceros con los demas? No, así lo único que aprendemos es: “Robo yo ,pq si no lo hago yo , otro lo hara”

    Damos puto asco, enserio.

    Me ha gustado leerte Fer, ¡cuidate hermano!

  2. Fer Lee Says:

    Gracias por el comentario, tío. Lo que quería era mostrar que tal vez el origen de la corrupción no sea la legislación, sino la propia mentalidad de la peña. Me molaría que le echases un ojo a mi anterior post, que cuando lo leí pensé “seguro que Javi se echa unas risas” xDDD

    Un saludo pro!


  3. Me gusta, pero me jode por la razón que tienes.

    Yo por mi parte no hago nada sucio (corromperme, vamos) dentro de mi paradigma, no obstante creo que para otras personas el vestir como yo lo hago, mis melenas o mi extraña obsesión por los culos pueden crear una imagen de mi de “corrupción moral”…

    Eso si, Doña Esperanza sigue perteneciendo a una secta dentro de una secta, a cuyo fundador le molaba por igual drogarse con morfina o que se la cascasen sus novicios. Y yo soy el degenerado.

    Quizás lo que hace falta es hablar más de ello, y no callarse la boca. Nos enseñan (adoctrinan, empujan…) a mirar a otro lado dependiendo de la autoridad del personaje corrupto en cuestión… y a veces a mirar directamente (aprende, aprende!) y eso ya es entrar en modo “paja mental”. ¿Por qué? por una cosa que me enseño un filósofo, no se si era Ortega y Gasset, Ortega o Gasset, u Ortega y Pacheco (Ja-jo-jajota!)

    Yo soy yo y mis circunstancias.
    Lo que implica que yo soy tambien lo que me rodea.
    Asi que si veo algo que me parece corrupto y no lo encauzo, yo formo parte de esa corrupción.
    De ahí mi extraña obsesión por las hachas y las circuncisiones sin anestesia. Yo me habría levantado en medio de esa clase y habría increpado al profesor de “tu eres tonto” si supiese lo que sé ahora, pero con la madurez media que tenia en aquella época, creo me hubiese callado o reido.

    Eso si, corroboro que el chaval no tenía ni un pelo de tonto. Porque fue capaz de ver la trampa, de verse a si mismo cometiendo un error y no se mintió.
    Lamentablemente quien se mintió a si misma fue la clase al completo, profe inclusive.
    Y repito: yo tambien me habría mentido a mi mismo en esa circunstancia. A menos que me cayese bien el profe, en cuyo caso no me gustaría mentirle…

  4. Fer Lee Says:

    Gracias por tu comentario y por tu referencia a los extintos Ortega y Pacheco xDD Patatastraigo

    No es por dudar de tu honradez ni mucho menos, pero te advierto que es muy fácil hablar en condicional. Un suspenso pude significar muchas cosas: No poder optar a una beca, no poder inscribirte en un máster, tardar un año más en tener un título y, por tanto, retrasar tu entrada en el mercado laboral, bajar tu media y no poder entrar en una carrera… y cuanto menos, repetir trabajos, pácticas y exámenes y, por tanto, quedarte sin vacaciones de verano. Hablar ahí, es de verdadero heroísmo.

    Otra cosa son los políticos. Ellos no pierden nada rechazando un “regalo”. Dejan de ganar en todo caso y no cobran poco ni tienen pocos privilegios, precisamente.

    Sobre lo que dices, la clase no se mintió a sí misma porque para mentir hay que tener voluntad de ello. La clase fue víctima de una experiencia errónea porque el profesor no se tomó en serio su labor como educador. Y, sin darse cuenta, legitimó las trampas ante sus alumnos, que, quisiera recordar, no teníamos más de 13 años.

  5. Vero Says:

    El tema educar vs instruir es bastante interesante.
    Recuerdo antiguamente cuando iba al cole, y a la salida, habia un kilo de madres esperando por sus retoños, para llevarselos a casa y darles la merienda mientras miraban los dibus de la 2….
    Por aquel entonces, los profesores se preocupaban no solo de enseñarte las materias, si no de formarte como persona; recuerdo que teniamos al menos una hora a la semana en que con el tutor nos dedicabamos a debatir sobre X tema, y cuando estabamos en clase y surgia algún tema interesante también los debatiamos…
    Luego, a la salida, te ibas con tu madre para casa, te ayudaba con los deberes y le contabas lo que habias hecho en clase…. Tenias el apoyo de los profes en clase y de minimo, uno de tus padres en casa, y en todas partes te enseñaban como ser mejor persona.
    Ahora es distinto, xq la figura de la madre que te recoge en el cole, esta en extinción, dado que ambos padres trabajan, y los profesores son quienes cargan con la obligación de enseñar a los niños, tanto moralmente como las materias normales. Eso conlleva una sobrecarga de trabajo y que los profes acaben hasta los kinders, xq llegan los niños a clase y son ellos los que se tienen que hacer cargo de la educación, xq en sus casas ya no hay nadie.
    Y todo este rollo es solo para decir que parece que estamos dejando abandonados a la buena de dios a los niños de esta generación, no hay tiempo material en las casas para hacerse cargo de ellos, y en las aulas tampoco, xq ya me direis como va a educar un profesor a una manada de niños de las de ahora y enseñarles mates….
    Pero volviendo al tema que nos ocupa, xq creo que me voy por las ramas, educarlos es cosa de todos, no puedes pretender separar las cosas como kiere Doña Espe, xq simplemente no tiene logica, aunque weno, que medida del PP tiene logica? Si bien es cierto, que tendría que ser una tarea primordial de los padres, el ocuparse de enseñarles valores, educación, normas morales y, en tal caso, la religión que estimen.
    Cuando tienes un hijo adquieres una responsabilidad muy grande, puesto que debes ocuparte de él en mil y un sentidos, no solo es darle de comer, acostarlo a la hora y comprarle ropa, si no que eres tu quien debe formarlo para que no se convierta en un animalito, velar xq se comporte en público y enseñarle unas normas morales y de conducta para que sea alguien de provecho, y veo que esta parte falla bastante. Se coje a los niños y se les manda al cole, se les enchufa en la tele o con los abuelos, xq no hay tiempo para dedicarselo a ellos.
    Si se llevara a cabo lo que la señora Espe propone, tendríamos que replantearnos las jornadas laborales, xq lo que no se puede pretender es que trabajemos 40 horas a la semana, ganemos una mierda, tengamos hijos, nos ocupemos de ellos y aun encima, nos dediquemos al consumo para rescatar el modelo capitalista, con todo, no podemos…..

    PD: perdon por la parrafada!

  6. Fer Lee Says:

    Es cierto! Aún recuerdo la clase de “tutoría” que teníamos nosotros de una hora cada 2 semanas, aunque he de decir que debido al tedio del tutor, más parecía una clase de hacer el gilipollas. Una ocasión perdida por un profesor que no quería educar, sólo instruir. Hubiese sido un buen momento para enseñarnos la importancia de separar la basura, de enseñarnos qué es el Congreso de los Diputados y como se cuentan los votos… pero uy, espera, que eso es educar a la ciudadanía y algunos no quieren correr el riesgo de que España se convierta en un país moderno.

    Me parece que das de lleno con lo de la conciliación de la vida familiar y profesional. No había pensado yo en eso 🙂


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