Archive for the ‘Cultura’ category

El Rey León

7 mayo 2012

En el improbable caso de que quede alguien en este planeta que aún no haya visto esta peli, aviso:

SSSSSSPOILEEERRRRRRRSSSSS

Érase una vez, la sabana africana. Un paraje habitado por animales autóctonos que, en un arrebato Hobbesiano habían decidido organizarse en una monarquía absoluta donde el trono era ocupado por Mufasa, el majestuoso y sabio león con la voz de Darth Vader.

Pride Rock

Es el ciiicloooo el ciclo sin fin! Oyenenahazmeunamamada, Oyenenahazmeunamamada… ¿No era así?

El monarca no cabía en sí de júbilo, pues acababa de nacer Simba, un león macho llamado a sucederle en el trono. Y así, la nobleza felina presentó el heredero a la autoridad eclesiástica: Rafiki, un babuino con un palo de hacer el Camino de Santiago y un comportamiento que nos hace pensar si su dieta no estará básicamente compuesta por peyote.

Rafiki emuló a Michael Jackson cogiendo al crío (la cría?) desde un pedrolo bastante alto para mostrárselo a sus súbditos. En un pelotillero gesto real, todos los animales presentes lo reverenciaron respetuosamente.

Todo era prosperidad para los animales de la sabana gracias a la gestión del Rey… bueno, para casi todos. Y es que mientras los rinocerontes, gacelas, velocirraptores y jirafas vivían en una zona soleada y abundante, las hienas eran obligadas a vivir en un cementerio de elefantes, sombrío, deprimente y lugar de frecuentes terremotos y escapes de magma y gases (Cosa que no se acaba de entender muy bien). No sólo eso, las hienas sólo disponían de carne podrida y sobras para alimentarse y, debido a la marginalidad y la endogamia de su entorno, se habían convertido en animales ignorantes, zafios y estúpidos.

Ed hiena rey leon

Y con “endogamia” me refiero a esto

Del maltrato de este numeroso colectivo, se había dado cuenta Scar. Scar era el hermano de Mufasa, Duque y Grande de la Sabana (vamos, digo yo) que, a diferencia del resto de su familia, tenía la melena negra para dejar claro que es el malo (y sacarse una pasta anunciando el Just For Men). Scar estaba desesperado: El nacimiento de Simba lo dejaba sin opciones de gobernar, así que debía organizar un golpe de Estado.

Su plan era el siguiente: Conseguir el favor de las hienas, de los parias, los marginados del sistema, los olvidados por la Corona, los pobres. Prometerles un cambio a mejor (lo cual no era difícil): darles verdadera comida, permitirles vivir en un sitio decente, ponerlos al nivel del resto de los animales, dignificarlos…

Las hienas ni lo dudaron ¡Scar era un León!¡Con formación y con posibles!¡Él sí tendría poder para iniciar la revolución! Y juraron lealtad a su nuevo líder con un desfile en el que quedó bastante claro que no eran precisamente una minoría. Eran una legión, y estaban cabreados ¡Viva el camarada Scar!

Los primeros atentados contra el heredero fracasaron. Pero finalmente, las hienas comenzaron un ataque que provocó una estampida de Ñus. El pequeño Simba se vió atrapado por dicha estampida, lo que obligó a su padre a intervenir, perdiendo la vida en el intento (con un poquito de ayuda de Scar).

Con Mufasa muerto y ante la amenaza de las hienas contra su vida, Simba se ve obligado a huír al exilio, fuera de la Sabana. La dinastía de los leones había sido derrocada, el tiempo de las hienas comenzaba. Los antiguos afines a la corona (véase el lameculos del Tucán) fueron encerrados en cárceles jaulas políticas. El líder religioso perdió el poder del que disfrutaba con el antigo régimen y la aristocracia de los leones tuvo que jurar lealtad al nuevo gobernante: Scar.

Sé lo que estáis pensando: “Pobre Simba, tan joven y exiliado”. Los cojones. Como es tradicional en la realeza, hasta en el exilio viven de puta madre. En su caso, recala en la residencia de 2 solterazos hedonistas dónde podrá seguir viviendo sin dar un palo al agua en un lugar paradisíaco. Bueno, paradisíaco si estás dispuesto a realizar un pequeño “cambio de dieta”. Así como más asiática.

Tzara

Hakuna MaTzara, vive y se dadaísta… o algo.



Allí aprenderá una gran filosofía de vida: Hakuna Matata. Que quiere decir: No hay problemas. Vamos, lo que estaba haciendo Simba: Pillar los problemas y pegarles una patada hacia delante ¡Jódete, Simba del futuro! Y así de forma recursiva. Habría que ver si Timón y Pumba no acabaron luego de ministros en el Gobierno de España.

Pasan los años y la Sabana, que debía ser el paraíso de las hienas, se convierte en una casa de putas dónde reinan la corrupción y el trapicheo. Y es que a Scar, las hienas y los animales en general se la sudan bastante. Él se dedica a rascarse las pelotas en el poder y a coger todo lo que pueda. Muchos animales habían pillado el cayuco y se habían largado de emigrantes buscando libertad y prosperidad. Dado que los carnívoros comen animales, esto degeneró en una crisis y una hambruna para mear y no echar gota.

Las leonas se ven obligadas a cazar cada día más lejos, pero esto trae consecuencias inesperadas: Nala, la leona compañera de la infancia de Simba, traspasa las fronteras del reino en busca de comida y se encuentra con el principito, que está crecido y bastante asilvestrado tras años de vivir en el monte con un gorrino con aerofagia y el Dramatic Chipmunk.

La posibilidad de una restauración monárquica brilla en los corazones de los leones, pero Simba decide aplicar el Hakuna Matata y hacer con los problemas la del Sergio Ramos. Es entonces cuando interviene el otro estamento social que añora el antiguo régimen: Rafiki, el mono sacerdote, le habla a Simba de sus antepasados, que están en el cielo mirándolo y esperando que haga “lo correcto”. En efecto, y tras invitarle a unos cigarritos de la risa, a Simba se le aparece Mufasa para que vaya a por Scar y luego se compre unos colchones “Lo Mónaco”.

Así comienza la contrarrevolución, aunque no sería cosa fácil: Las hienas eran muy numerosas y el aparato propagandístico de Scar había conseguido que algunas leonas culpasen a Simba de la muerte de su padre. Aún y con todo, la fuerza del joven heredero se impone. Finalmente, las hienas se dan cuenta de que Scar nunca ha sido su líder, sólo un parásito que quiso aprovecharse de su situación.

Con un terrible sentimiento de traición, las propias hienas matan a Scar y vitorean al rey legítimo, que les ha sacado de su engaño. Simba devuelve a su dinastía al poder entre el regocijo de todos. El tucán recupera su puesto de trabajo de abrillantador de reales posaderas, las leonas vuelven a su lugar privilegiado, el babuino vuelve a tener reconocimiento y hasta vuelve a hacer buen tiempo (Cuando estaba Scar estaba nublado y había truenos).

Pemán

A semana do Apóstolo haberá restauración monárquica, así que fará bo tempo e ondas de 3 a 4 metros.

El reinado del terror había acabado, los animales regresan, la abundancia vuelve a ser una realidad y, en general, todo vuelve a ser idílico, como al principio…

Sin embargo, lo que a todo el mundo parece escapársele, es que durante todos esos años de cambios, de lucha y derramamiento de sangre, ya fuese con Mufasa, Scar o Simba, las hienas en ningún momento dejaron de estar condenadas a comer sobras y a ser la última mierda de la sabana.

Cada uno que saque sus conclusiones.

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Instruir sin educar

25 abril 2012

El otro día, tuve una conversación sobre la calidad de la educación pública. Recordamos entonces las palabras de Doña Esperanza Aguirre, ferviente defensora del Moonwalk Social, que recordaba a los profesores que su deber era el de instruir a los alumnos, nunca educarlos, que eso es cosa de la familia de cada uno.

Espe Aguirre Saludo

¡Hostias, que salgo en Periscópicos! ¡Hola a todos!

Ojo, que la cosa no suena a burrada ni mucho menos. Parece lógico, pensado por encima, que un niño va al colegio a a aprender ciencia, artes, letras, idiomas… y que es en su casa donde los padres han de enseñarles ética, valores, normas de conducta cívica (y religión, si se tercia, aunque fijo que la Señora Aguirre no iba por aquí)…

Esto me trajo a la mente una historia: Estando yo en 5º curso de primaria, tuve la suerte de caer en clase de un gran profesor. Él prefería ser llamado “Maestro”, pues esa era su titulación y así se sentía él. Era uno de estos profesores que disfrutan con su trabajo, que sabía que los niños no son adultos pero tampoco gilipollas, pues recordaba que él fue uno un día.

Ocurrió que nos entregó corregidos unos deberes o tal vez unos exámenes para que viésemos nuestros errores y comprobásemos si había cometido algún fallo en la corrección. Tras unas preguntas, ya cuando recogía de vuelta los exámenes, uno de mis compañeros se levantó para advertirle que, en efecto, su nota estaba mal sumada. Sólo que lo estaba hacia arriba, vamos, que le correspondía menos nota.

El maestro sonrió y felicitó efusivamente al chaval. Describió su comportamiento como una demostración de honradez y sinceridad y lo puso como ejemplo ante todos nosotros: Tratar de ser justos aunque ese comportamiento nos perjudique en cierta medida. Para él era una excelente noticia que un niño de 9 años tuviese unos valores tan elevados.

La cosa no se quedó ahí. Una vez descubierto el error, parece lógico que debía bajarle su nota, pero el maestro decidió premiar al alumno bajándole sólo parte de esa nota. Supongo que quería evitarnos la sensación de que las buenas acciones no siempre son premiadas, de animarnos a arriesgarnos, pues la gente valora a las buenas personas.

Tzara

T. Tzara no tuvo un buen maestro salió dadaísta, que no tiene cura

Años más tarde, viví una situació similar. Era ya 2º de ESO y ya no había la figura del “Maestro”, sólo profesores de cada una de las asiganturas. Al comprobar nuestros fallos en los exámenes, otro compañero tuvo el atrevimiento de decirle al profesor que su nota estaba mal sumada, que le correspondía menos.

El profesor no comprendía lo que estaba pasando. No se me hace raro pensar que nunca en la vida se hubiese visto en esa situación. Se quiso cerciorar de lo que oía “Pero ¿Me estás diciendo que te baje la nota?”. El alumno no contestó con un sí rotundo. Encogió los hombros como diciendo “usted me dirá”. El profesor, con dos pelotas, le soltó: “¿Tu eres tonto o qué?”

El atronador descojone de la clase, en el que vergonzosamente he de incluirme, al oír aquella frase de un profesor, fue como una bofetada al alumno, que seguía allí, de pie, imagino que muriéndose de vergüenza y cagándose en la puta madre que parió a sus principios. Y sin embargo, el tío aun sacó valor para contestar tristemente “Tonto no, honesto”, aunque nadie le hizo ni puto caso.

Quiero ser lo más justo posible: El profesor no era ningún hijo de puta. Es más, normalmente era un tipo amable y para nada arisco. Pero ¿arregla esto algo? Yo creo que lo hace aun más terrible, el hecho de que una buena persona considere ese comportamiento una tontería. Pero tal vez por esta razón, recapacitó un poco: Se dió cuenta de que había afeado públicamente un comportamiento que, aunque ingenuo en su opinión, era loable.

Le dijo que le daba rabia, pero debía bajarle la nota. Si bien es cierto que el alumno aprobaba de sobra con esos puntos o sin ellos, eso debe joder. El profesor no le dijo explícitamente “La próxima vez no digas nada”, pero estoy seguro de que el alumno sacó esa conclusión por sí sólo. No sólo él, el resto de la clase también se callarían este tipo de cosas cuando le sucediesen o, de lo contrario, perderían la nota y serían públicamente ridiculizados. Yo tuve la suerte de poder contrastar aquello con lo aprendido unos años antes, pero no así todos los demás.

Mi pregunta ahora es ¿Se han extralimitado estos profesores? Desde luego, lo que hizo el primero fue educarnos en unos valores que, en mi opinión, ni están anticuados, ni son absurdos. Lo que hizo el segundo fue una gañada que no hace más que fomentar la pillería, cosa de la que andamos sobrados, pero aun así fue condicionante de parte de nuestra educación.

No se extralimitan, sólo reaccionan ante cosas que pasan en el aula. Un alumno está bajo la tutela de un maestro ¿cuanto? ¿6 horas diarias? Más si come en un comedor escolar. Pensar que un profesor se puede limitar a enseñar la materia sin ser responsable de su educación durante todo ese tiempo es de una ingenuidad (o ignorancia) brutal y habría que plantearse si no intencionada.

Tampoco quiero decir que esto sea mágico: A día de hoy veo un fallo de corrección en mi favor en un examen y me lo callo, pero al menos sé que no estoy actuando correctamente y no me siento orgulloso. Y si alguien tomase la decisión de hacer lo contrario, merecería mi aplauso, al igual que el político que puede robar y no lo hace, que el jugador que puede simular un penalty y decide no hacerlo, aunque su equipo pierda.

Igual es un poco extremista, pero los comportamientos del segundo profesor, vistos a diario en diversoso ámbitos, como se ven ¿No darán como fruto gente que vote a “Tal corrupto” porque “yo hubiese hecho lo mismo”? Y no me invento nada, que de esta peña hay a miles.

Fabra

No soy corrupto ¡es que me tocó la lotería un par de veces!

Por supuesto que la educación comienza en casa, en la familia. Por supuesto que hay que diferenciar entre educar y adoctrinar. Coincido en que hay padres que llevan a sus hijos al colegio como quien manda a un perro a la perrera y que se las arreglen allí, y sí, eso es censurable. Pero hablar de que los profesores enseñen sin educar a los niños es hablar de que los comerciales vendan sin hablar con el cliente, los médicos reconozcan sin tocar al paciente o bailar en la discoteca sin que te toque el de al lado. Imposible.

Cosas que hacen Overflow

23 marzo 2012

El “Overflow” o “Desbordamiento” es un fallo común en el ámbito de la electrónica digital y, por tanto, en la informática. Simplificándolo al extremo, es la situación cuando el cuentakilómetros de tu coche tiene capacidad de marcar “tantos” dígitos y tu, que estás hecho un Carlos Sainz de la vida (y además vas dopao) recorres más de los que puede marcar y el contador vuelve a cero. Pues ultimamente me vino a la cabeza que tal vez eso se pueda aplicar en más sitios. Lo habéis adivinado: Tengo exámenes y entregas de prácticas, el caldo de cultivo necesario para pensar tonterías.

Tzara

Hoy sacamos rápido a este pa tener los deberes hechos desde el principio.

Supongamos que en lugar de un cuentakilómetros, tenemos un ascómetro, aparato que pese a que me lo acabo de inventar, creo que está bastante claro qué mide. A veces algo da tanto asco, o es tan malo que desborda el ascómetro y ¡Tachán! a cero otra vez. Y pasa de ser desagradable a ser interesante. Vamos con unos ejemplos basado unica y exclusivamente en mi opinión. Si el director de La Razón ahora lleva EFE, pues ¿para qué me voy yo a esforzar en ser objetivo?

El chiste del perro que se llama “Mistetas”

El peor chiste del planeta, el más previsible y, si me apuráis, el más viejo. Los científicos estudian a que edad desarrolla este chiste el feto humano, porque yo apostaría que se nace con él sabido. A eso hay que añadirle que la autoría del chiste es a veces atribuida (aunque yo diría que es mentira) a… ¡Arévalo! Humorista clásico de las cintas de casette de las gasolineras que saltó a la fama gracias a sus chistes de humor inteligente sobre gangosos y tartamudos.

Arevalo

Ojo a la cuarta categoría de chistes marcada en fondo rojo.

Claro, el ascómetro peta sí o sí… y pasa lo que pasa: Que es empezar alguien a contar el chiste y ya está todo el mundo partiéndose la goma. Es como un running gag colectivo ¿Algún un sociólogo en la sala?

Rossy de Palma

La unica persona del planeta que ha decidido concederle un estatuto de autonomía a su nariz, de modo que cuando te mira de frente, se está oliendo el hombro. Sé lo que estáis pensando todos: “Fue a hablar de mierda el más cagado”… y acertáis! Soy un tipo siniestro, por eso tengo un blog y amigos que ven hentai de tentáculos mientras juegan al castelvania o restauran monarquías.

de Palma

Toda una musa

Personalmente, no me extraña que decidiese ser actriz, porque cuando aparece ella en pantalla, es que no puedo mirar para otro lado. Interesante, la calificaría. O eso, o el morbo de cuando ves un accidente de tráfico y te quedas a mirar. La lástima fue que la fichase Almodóvar, porque el SerieB se perdió toda una diva ¿Os la imagináis haciendo de mujer misteriosa, dama de los robots nazis? Riete tu de las zorras de Sucker Punch.

Os Heredeiros da Crus

Grupo emblemático de Rock&Roll Galego que aterrorizó a las viejas de “Luar” durante la década Bravú(los 90 en Galicia). Pero mientras los “Bravús” hablaban del mar, la aldea, el tractor, la vaca, el labrego… los Heredeiros cantaban sobre curas salidos, viejas cabronas, putas, alcaldes farloperos, gente haciéndose pajas, la necesidad de cambiarse el gayumbo cuando tienes zurraspas y mi favorito (y el suyo): Mujeres a las que no les dan mandanga y recurren al “Erotismo entre especies”. (Y para una muestra, la canción Pastor Alemán)

Cuenta la leyenda que Tonhito de Poi lleva bolsillos en los calzoncillos para llevar los condones

Que uno puede decir que grupos con letras brutas hay a miles. Pero estos carecían de glamour en su totalidad. Si las letras no son ningún poema, los shows eran una oda a la “decencia y el buen gusto”: Gente en pelotas tapándose con muñecas hinchables, streapteases en plan choni y lo mejor: Si el público no les gritaba “Fillos de puta!”, no tocaban bises.

Si tenemos en cuenta también su cachondeo con el feminismo y su puteo a los gays, la unica forma de explicar su triunfo en plan mainstream fue que le reventaron el ascómetro a toda Galicia. Ahora que han vuelto, yo no me los pierdo.

Kárate a muerte en Torremolinos

La peli más cutre que he visto en mi vida, y aún así la recomiendo mucho antes que otras. No sé muy bien que impulsó a los productores a hacer este aborto, aunque la opción “droga y aburrimiento” siempre está ahí como comodín para explicar casi cualquier cosa, desde el reinado de Amadeo I de Saboya, hasta las razones de comprarse una BlackBerry.

Piensa en las cosas que hacen que una peli NO pueda ser buena… pues las tiene todas! Monstruos marinos a los que se les ve la cremallera, zombies karatekas, surfistas católicos, aliens, porreros, la reencarnación del maestro Miyagi y un malvado doctor argentino que pide, atención, “Vírgenes resién foshadas”. Todo eso, por supuesto, en Torremolinos, uno de los lugares más casposos de España y destino favorito de los viajes del imserso de mi abuela.

karate

No engañana a nadie: Por la carátula parece una mierda... y efectivamente lo es.

La peli ni está bien grabada, ni hace gracia, ni es espectacular ni se entiende demasiado bien y aun por encima es española… de modo que parece hecha mal a propósito. Esto le da la vuelta a nuestro ascómetro y la convierten en imprescindible película de culto. Además, la negra que sale está muy buena.

Una cosa os aviso: La forma de verla es llenar tu casa de colegas y botellas de licor café. Uno de mis antiguos compañeros de piso no lo entendió y la vio solo y sobrio. Desde entonces me tiene amenazado de muerte y he de mirar debajo de mi cama antes de dormir por si tengo al “sicario Prudencio” presto a matarme.

No descarto hacer una secuela de este post, que me moló. Eso sí, conociendo mi ritmo de publicación, no me siento con la suficiente autoridad de decir Hasta Pronto. Lo dejaremos en un “taluego”, que es informal y multiusos 😉